Que es el Baccarat?

El Baccarat (también conocido como bacará o bacarrá, según veremos más adelante), es un juego que siempre podrá encontrarlo en los mejores casinos tradicionales. Y como no, ha sido uno de los primeros en tener su propia versión en línea dado que es uno de los más populares. Hay mucha confusión en cuanto a cómo se escribe el nombre de este juego, sobre todo en español, ya que muchas veces se recurre al fránces. Por eso, muchas veces podemos encontrar los términos bacarrá o bacará.

Los juegos del Baccarat online se están haciendo cada día más populares, ahora que podemos encontrar este juego en casi todos los casinos online. Si nunca ha jugado a este juego antes, ahora tiene una oportunidad de oro de qué va todo este juego. ¿Qué puede haber más divertido que sentarse delante de su ordenador y echar una partidita a este juego del Baccarat online? Ah, y si lo que le gusta es ganar dinero, entonces el Baccarat online merece la pena que le eche un vistazo.

Si, de lo contrario, ya conoce las reglas del Baccarat (o Bacará) y está buscando los mejores casinos donde jugar, entonces le diremos que está de enhorabuena, ha venido al sitio perfecto. Lea nuestras Reseñas de Casinos para saber donde esta el mejor Baccarat online.

Algo que es único de jugar al Baccarat online, o en cualquier casino tradicional, es que, al contrario que con otros juegos de cartas como el blackjack done uno apuesta después de recibir algunas cartas, en el Baccarat uno apuesta antes incluso de recibir sus cartas. Suena intrigante, ¿no? Otro de los aspectos divertidos de este juego es que uno puede apostar por la casa, el jugador, o que el resultado será un empate.

El Baccarat online es igual que el que se juega en los casinos tradicionales. Pero, desde luego, ahora que además existe la posibilidad de juego en el móvil además de el juego online, que le permite jugar al Baccarat en cualquier lugar del mundo.

Ludopatía (II)

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A continuación nos encontramos con el Jugador Problema, que se caracteriza por tener menor control sobre sus impulsos que el jugador social, siendo su conducta de juego frecuente o, incluso, diaria con un gasto de dinero que en algunas ocasiones le acarrea problemas, pero de menor gravedad que al jugador patológico.

A pesar de la regularidad con la que se produce la conducta de juego, el gasto de dinero y la dedicación que consagra a esta actividad, el área familiar y de trabajo no se ven deteriorados. El jugador problema tiene un alto riesgo de convertirse en jugador patológico. Dostoievski refleja a continuación este tipo de jugadores en su obra “El jugador”.

“He dicho que me voy y me voy. Hoy he despilfarrado quince mil rublos en vuestra condenada ruleta. Hace cinco años hice la promesa de reedificar en piedra, en las afueras de Moscú, una iglesia de madera, y en lugar de eso me he jugado el dinero aquí. Ahora, me voy a construir esa iglesia.”

(Dostoievski, El jugador).

Pasando a otro tipo, encontramos al Jugador Patológico, que se caracteriza por la pérdida de control sobre la conducta de juego interfiriendo esta última con el funcionamiento normal en la vida cotidiana. Las conductas de juego descontrolado responden a las características de frecuencia de juego y/o inversión en tiempo y en dinero extraordinariamente altas, apuesta de una cantidad de dinero superior a la planeada, pensamientos recurrentes y deseo compulsivo de jugar, sobre todo cuando han perdido, una necesidad subjetiva de jugar para recuperar el dinero perdido y un fracaso reiterado en el intento de resistir el impulso de jugar. Una vez más Dostoievski ya lo había descrito en su obra como sigue.

“En ese solo día había perdido hasta noventa mil rublos, sin contar lo que había perdido la víspera. Todos sus billetes -todas las obligaciones de la deuda interior al cinco por ciento, todas las acciones que llevaba encima-, todo ello lo había cambiado sucesivamente. Yo me maravillaba de que hubiera podido aguantar esas siete u ocho horas, sentada en su silla y casi sin apartarse de la mesa… Pero bien saben los jugadores que puede uno estar sentado jugando a las cartas casi veinticuatro horas sin mirar a su derecha o a su izquierda.”

(Dostoievski, El jugador).
Fuente: es.casinotoplists.com

Ludopatía (I)

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Ludopatía: estas cinco sílabas denominan a la bestia negra del juego de azar.

Esta patología aparece cuando el juego deja de ser un entretenimiento, cuando una persona ya no es dueña de sí misma y por lo tanto es incapaz de ejercer y disfrutar de un juego responsable. Es una patología muy seria, afecta al propio individuo de forma severa, pero también a familiares, amigos y a sus economías.

Es por todo esto por lo que hemos decidido hacer una exposición extensa sobre este problema, ya que pensamos que el juego de azar está diseñado para disfrutar, como cualquier otra actividad, y ejercerla de forma responsable. En contra de lo que puedan pensar muchos, a los establecimientos destinados al juego no les interesa tener como clientes a los llamados ludópatas, ya que dan mala prensa al sitio, aparte del daño personal, y serían clientes no habituales, debido a que en poco tiempo gastarían su dinero y ya no volverían a jugar.

En primer lugar vamos a desarrollar una tipología de los jugadores, para saber a qué tipo pertenece cada uno y cuándo podemos estar en “peligro”.

Empezamos por el Jugador Social, que es el que se caracteriza por jugar en un marco de interacción social, por entretenimiento, satisfacción, ocio o placer, ya sea de manera regular u ocasional y por tener un control sobre dicha conducta, de manera que con independencia de la frecuencia con la que juegue y de las ganancias o pérdidas que se produzcan puede dejar de jugar cuando lo desee. Este fragmento a continuación ilustra perfectamente lo que queremos decir.

“Aquella noche el bingo estaba lleno. Detesto los fines de semana, cuando las buenas y honestas familias de clase media deciden apostar unos duros, no muchos, con la esperanza de ganar un bingo. No son verdaderos jugadores; sólo son apostadores ocasionales, de fin de semana; lo mismo podrían ir al cine, a visitar a un pariente enfermo o a ver un espectáculo de variedades…El verdadero jugador y la verdadera jugadora no quieren compañía, necesitan toda su soledad y su concentración, enzarzados en la disputa frenética con el azar”

(Peri Rossi, La última noche de Dostoievski).

Fuente: es.casinotoplists.com

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